La energía también produce: por qué la gestión energética empieza a ser estratégica para la ganadería

Bombeo de agua, alimentación, ventilación, refrigeración, iluminación, automatización y comunicaciones dependen cada vez más de un suministro energético confiable. En un contexto de mayor tecnificación de la producción ganadera, entender cómo se consume, genera y administra la energía abre nuevas oportunidades para mejorar eficiencia, autonomía y previsibilidad.

Durante muchos años, la energía ocupó un lugar relativamente secundario dentro del análisis de eficiencia de muchos establecimientos agropecuarios. Se conocía el costo de la electricidad o del combustible, pero pocas veces se analizaba la energía con el mismo nivel de detalle con el que se estudian variables como alimentación, conversión, sanidad, genética o productividad.

La transformación tecnológica del agro está modificando ese escenario. A medida que los establecimientos incorporan bombas, motores, automatización, ventilación, refrigeración, sensores, comunicaciones y sistemas de monitoreo, la energía se convierte en un insumo cada vez más transversal a la producción.

El cambio de enfoque consiste, entonces, en dejar de observarla únicamente como una factura que debe pagarse y comenzar a analizarla como una variable que puede gestionarse.

¿Dónde está la energía dentro de un establecimiento ganadero?

La respuesta depende del sistema productivo, pero existen determinados procesos que permiten dimensionar rápidamente su importancia.

Uno de los más evidentes es el agua. Extraerla de una perforación, bombearla, almacenarla y distribuirla hasta los puntos de consumo requiere energía. En establecimientos extensivos, además, estos puntos pueden encontrarse a considerable distancia de la infraestructura eléctrica disponible.

La alimentación representa otro ejemplo. En producciones intensivas pueden existir molinos, mixers, sinfines, bombas y diferentes equipos destinados a preparar y distribuir alimento.

El confort animal incorpora otra dimensión. Ventilación, aspersión y otros sistemas destinados a mitigar condiciones ambientales adversas agregan nuevos consumos que, en determinados momentos del año, pueden coincidir precisamente con períodos de alta demanda energética.

En sistemas lecheros aparecen además el ordeñe y el frío. Bombas de vacío, equipos de ordeñe, sistemas de lavado, calentamiento de agua y enfriamiento de leche forman parte de una operación que necesita mantener continuidad.

A esto se suman iluminación, talleres, oficinas, automatización, cámaras, comunicaciones, sensores y diferentes herramientas de monitoreo.

Vistos individualmente parecen consumos independientes. Sin embargo, cuando se los observa en conjunto aparece otra perspectiva: la energía atraviesa prácticamente todo el establecimiento.

El primer paso no es instalar paneles

Existe una tendencia comprensible a asociar eficiencia energética directamente con energía solar. Sin embargo, comenzar por la tecnología puede llevar a diseñar una solución antes de comprender el problema.

El punto de partida debería ser otro: conocer cómo consume energía el establecimiento.

Esto implica analizar facturación histórica, potencia contratada, comportamiento de la demanda y características de los procesos productivos. Cuando la información disponible lo permite, también resulta relevante conocer en qué horarios se concentra el consumo y qué cargas son críticas para la operación.

A partir de ese diagnóstico puede comenzar a evaluarse la solución.

La presentación corporativa de Cladan Energy estructura precisamente el desarrollo de los proyectos comenzando por un relevamiento y diagnóstico, seguido por una prefactibilidad técnica y económica, para avanzar posteriormente hacia ingeniería, suministro, construcción, puesta en marcha y monitoreo.

Generar energía donde se consume

Una de las posibilidades que ofrece la generación distribuida es producir energía dentro del mismo establecimiento donde será utilizada.

En términos conceptuales, esto modifica la relación tradicional entre el productor y la energía. El establecimiento deja de ser únicamente un consumidor para incorporar capacidad propia de generación.

En operaciones agropecuarias existen además superficies que pueden resultar aprovechables para instalaciones fotovoltaicas: cubiertas de galpones y otras estructuras productivas o sectores de suelo disponibles, dependiendo de las características del proyecto.

Pero dimensionar correctamente una instalación requiere relacionar la generación esperada con el comportamiento real de la demanda.

Una instalación más grande no necesariamente representa una solución mejor. La ingeniería debe buscar la configuración adecuada para cada perfil productivo.

El nuevo papel del almacenamiento

El crecimiento de las tecnologías de almacenamiento agrega otra variable.

Las baterías permiten desacoplar parcialmente el momento de generación del momento de utilización de la energía y pueden participar en estrategias de respaldo de determinadas cargas críticas.

Esto resulta especialmente interesante cuando la continuidad de ciertos procesos tiene valor productivo.

No significa necesariamente buscar independencia total de la red. En muchos proyectos, la alternativa más eficiente puede ser precisamente integrar diferentes fuentes.

Red + generación solar + almacenamiento pueden formar parte de una misma arquitectura energética.

El diseño dependerá del establecimiento, su curva de consumo, la calidad del suministro existente y el nivel de continuidad requerido.

Energía donde la red no llega

La ganadería presenta además una particularidad que la diferencia de muchas actividades industriales: la producción puede encontrarse distribuida sobre grandes extensiones de territorio.

Bombas de agua, puestos, sistemas de comunicación, cámaras, sensores o equipamiento remoto pueden estar ubicados lejos de una conexión eléctrica convencional.

Los sistemas solares aislados permiten abordar este tipo de situaciones mediante generación local y almacenamiento.

Dentro de las capacidades presentadas por Cladan Energy se incluyen precisamente los sistemas aislados, con más de 150 instalaciones reportadas como operativas en su presentación corporativa.

Esto permite pensar la energía no solamente desde la perspectiva del ahorro, sino también como una herramienta para habilitar infraestructura productiva donde antes resultaba difícil disponer de ella.

Bioenergía: aprovechar los recursos del propio sistema productivo

Otra dimensión es la bioenergía.

Determinados establecimientos agropecuarios generan biomasa o corrientes orgánicas que, dependiendo de su escala, composición y disponibilidad, pueden ser evaluadas como recursos energéticos.

No todos los establecimientos tendrán condiciones para desarrollar un proyecto de este tipo y cada caso requiere análisis técnico específico. Pero conceptualmente introduce una transformación interesante: un recurso asociado al proceso productivo puede convertirse también en una fuente de energía.

Cladan Energy incluye actualmente bioenergía dentro de su portfolio de soluciones, junto con generación solar, almacenamiento, automatización y gestión energética.

Medir para gestionar

La última pieza del sistema es posiblemente una de las menos visibles: la información.

Un establecimiento puede disponer de generación solar y baterías, pero si no conoce cómo está funcionando el conjunto pierde una parte importante del potencial de esas tecnologías.

El monitoreo permite observar variables como generación, consumo, funcionamiento de equipos y comportamiento del sistema energético.

El objetivo es pasar de una administración reactiva a una gestión basada en información.

Porque lo que puede visualizarse puede analizarse, y lo que puede analizarse puede gestionarse mejor.

De proveedor tecnológico a integrador energético

Este enfoque también cambia el papel de la empresa encargada del proyecto.

Ya no alcanza con proveer determinados componentes. El desafío consiste en integrar tecnología, ingeniería y operación dentro de una solución diseñada alrededor del establecimiento.

Cladan Energy plantea sus proyectos bajo un esquema integral que comprende diagnóstico, prefactibilidad, ingeniería, suministro, construcción, puesta en marcha, monitoreo y operación y mantenimiento.

Esta mirada resulta especialmente relevante en el agro, donde dos establecimientos aparentemente similares pueden presentar curvas de consumo, infraestructura, procesos y objetivos completamente diferentes.

El establecimiento como sistema energético

La evolución natural de este proceso es comenzar a pensar el establecimiento productivo como un verdadero sistema energético.

La red eléctrica puede ser una fuente. El sol puede ser otra. En determinados proyectos, la bioenergía puede sumar una tercera. El almacenamiento permite administrar energía en el tiempo y el monitoreo aporta la información necesaria para gestionar el conjunto.

En el otro extremo están los procesos que realmente importan: agua, alimentación, frío, ventilación, automatización y producción.

La ingeniería conecta ambos mundos.

Y allí aparece probablemente el cambio conceptual más importante:

la energía deja de ser solamente algo que el establecimiento compra para convertirse en algo que también puede generar, almacenar y gestionar.

Expo Ganadera del Centro: conocer el punto de partida

En el marco de nuestra participación en Expo Ganadera del Centro, Cladan Energy propone comenzar justamente por ese primer paso: conocer cómo utiliza energía cada establecimiento.

A partir de las últimas 12 facturas eléctricas es posible realizar un análisis inicial del perfil de consumo y avanzar en un estudio de prefactibilidad para evaluar potenciales alternativas de generación, almacenamiento y gestión.

No se trata de comenzar el análisis preguntando cuántos paneles necesita un establecimiento.

La pregunta es más amplia:

¿Cómo debería funcionar su energía para acompañar mejor a la producción?

Porque en la ganadería moderna, la energía también produce.

Cladan Energy — Energía para producir.