El establecimiento energéticamente inteligente: integrar solar, storage, bioenergía y monitoreo para producir mejor

La transformación energética del agro no consiste simplemente en incorporar paneles solares, baterías o nuevas tecnologías. El verdadero cambio aparece cuando generación, almacenamiento, bioenergía, red y consumos productivos comienzan a pensarse como partes de un único sistema. La ingeniería y el monitoreo permiten integrar esas variables alrededor de una pregunta central: ¿cómo debería funcionar la energía dentro de cada establecimiento?

Durante buena parte de su historia, la relación de un establecimiento productivo con la energía fue relativamente lineal: la electricidad llegaba desde la red, los combustibles se adquirían a diferentes proveedores y cada recurso se utilizaba para hacer funcionar determinados procesos. El productor era, fundamentalmente, un consumidor de energía. La aparición de nuevas tecnologías está modificando progresivamente ese modelo.

Hoy un establecimiento puede generar electricidad mediante energía solar, almacenarla en baterías, transformar determinados recursos orgánicos en energía y monitorear en tiempo real cómo se comportan generación y consumo.

Pero incorporar todas esas posibilidades plantea un nuevo desafío. Tener más tecnologías no significa necesariamente gestionar mejor la energía. El verdadero cambio comienza cuando dejamos de considerarlas como soluciones independientes y empezamos a diseñarlas como partes de un único sistema energético integrado.

Del panel solar a la estrategia energética

La energía solar suele ser la puerta de entrada a esta conversación. Es comprensible. Los paneles son el elemento más visible de una instalación fotovoltaica y permiten comprender fácilmente el concepto de generar electricidad dentro del propio establecimiento. Sin embargo, reducir un proyecto energético a la cantidad de paneles instalados implica observar solamente una parte del problema. Antes de determinar cuánto generar, es necesario conocer cuánto, cuándo y cómo consume energía la operación. Un feedlot tiene un perfil determinado por agua, alimentación y servicios. Un tambo agrega ordeñe, refrigeración, calentamiento de agua y otros procesos con rutinas muy definidas. Un establecimiento extensivo puede presentar consumos pequeños distribuidos sobre grandes distancias. Una agroindustria puede concentrar cargas importantes en determinados horarios. Por eso, la tecnología debe venir después del diagnóstico.

La pregunta inicial no debería ser “¿cuántos paneles podemos instalar?”, sino “¿cómo funciona energéticamente este establecimiento?”.

Generar: incorporar producción propia de energía

Una vez caracterizada la demanda, la generación solar distribuida permite analizar qué parte de esa necesidad puede abastecerse mediante producción local.

Cubiertas de galpones, estructuras productivas y sectores de suelo pueden convertirse en superficies potenciales para instalaciones fotovoltaicas, siempre que las condiciones técnicas del proyecto lo permitan.

La presentación corporativa de Cladan Energy incluye dentro de sus capacidades sistemas on-grid, híbridos y aislados, además de ingeniería, construcción y operación de proyectos energéticos.

Pero el dimensionamiento no debería perseguir simplemente la mayor potencia posible.

La generación tiene que relacionarse con la demanda.

¿Cuándo consume el establecimiento?

¿Cuándo genera el sistema?

¿Cuánto de esa generación puede utilizarse directamente?

¿Qué comportamiento presenta la operación durante distintos períodos del año?

La respuesta a esas preguntas empieza a convertir una instalación fotovoltaica en una verdadera solución energética.

Almacenar: separar el momento de generación del momento de consumo

La incorporación de storage agrega una segunda dimensión.

La generación solar y el consumo no necesariamente ocurren al mismo tiempo.

Las baterías permiten almacenar energía para administrarla posteriormente y pueden utilizarse dentro de estrategias que contemplen respaldo de cargas críticas, gestión energética o sistemas aislados.

Pero nuevamente aparece el mismo principio: una batería no es una estrategia energética por sí sola.

Para dimensionarla es necesario conocer qué se pretende conseguir.

No es lo mismo respaldar comunicaciones que bombas o sistemas de frío.

No es lo mismo buscar continuidad de determinadas cargas que desarrollar un sistema completamente aislado.

No es lo mismo almacenar excedentes ocasionales que diseñar una operación donde el storage tenga participación cotidiana.

Potencia, capacidad, autonomía requerida y estrategia de funcionamiento deben surgir del proyecto.

Cladan Energy contempla dentro de su portfolio soluciones de almacenamiento residenciales e industriales y sistemas híbridos con baterías, además de monitoreo y gestión energética.

Transformar: incorporar la bioenergía al análisis

En determinados establecimientos existe una tercera posibilidad: aprovechar recursos asociados a la propia actividad productiva para generar energía.

Aquí entra la bioenergía.

Biomasa y determinadas corrientes orgánicas pueden, dependiendo de sus características y escala, formar parte de proyectos destinados a producir energía eléctrica, térmica o biogás.

La posibilidad es particularmente interesante para el sector agropecuario porque introduce un concepto diferente al de la generación solar.

El recurso energético puede surgir del propio sistema productivo.

Sin embargo, no todos los establecimientos tienen condiciones para desarrollar un proyecto de bioenergía. Disponibilidad y características de la materia prima, escala, logística, tecnología, destino de la energía y viabilidad económica deben analizarse específicamente.

Por eso, nuevamente, el concepto central no es incorporar una tecnología porque está disponible.

Es determinar si esa tecnología tiene sentido dentro de la arquitectura energética del establecimiento.

La bioenergía forma parte de las líneas de negocio presentadas actualmente por Cladan Energy junto con solar, almacenamiento, infraestructura eléctrica y automatización.

Gestionar: cuando la energía se convierte en información

Generar y almacenar energía incorpora nuevas capacidades.

Pero también agrega nuevas variables que deben administrarse.

¿Cuánto está generando el sistema solar?

¿Cuánto consume el establecimiento?

¿Cuándo se producen los picos?

¿Qué porcentaje de determinada demanda está siendo atendido por generación propia?

¿Cómo se encuentra el sistema de almacenamiento?

¿Qué ocurre cuando cambia la operación?

Aquí aparece la cuarta pieza del establecimiento energéticamente inteligente:

el monitoreo.

Los sistemas de gestión permiten visualizar generación, consumo, funcionamiento de los equipos y otras variables relevantes.

Cladan Energy incluye dentro de su propuesta monitoreo remoto, dashboards de gestión, alertas y análisis de performance.

Esto transforma la energía en algo que puede observarse.

Y cuando una variable puede observarse de manera consistente, también puede comenzar a administrarse con mayor precisión.

La red no desaparece: se integra

Hablar de establecimientos energéticamente inteligentes no significa necesariamente hablar de establecimientos desconectados.

En muchos proyectos, la red eléctrica continúa siendo un componente fundamental.

La diferencia es que deja de ser necesariamente la única fuente.

Podemos pensar conceptualmente una arquitectura formada por:

RED + SOLAR + STORAGE + BIOENERGÍA

y, en el otro extremo:

CONSUMOS PRODUCTIVOS.

Entre ambos aparece una capa fundamental:

GESTIÓN ENERGÉTICA.

Esta capa determina cómo interactúan las fuentes y los consumos según el diseño realizado.

En determinados proyectos habrá solar sin baterías.

En otros, solar y storage.

En algunos establecimientos podrá existir potencial para bioenergía.

Y en puntos remotos puede tener más sentido desarrollar sistemas completamente aislados.

La inteligencia no está en utilizar todas las tecnologías.

Está en seleccionar e integrar las que tienen sentido para cada operación.

La energía termina donde realmente importa: en la producción

Toda esta infraestructura tiene sentido solamente si está vinculada con los procesos que hacen funcionar el establecimiento.

Agua.

Alimentación.

Frío.

Ventilación.

Iluminación.

Automatización.

Comunicaciones.

Procesos térmicos.

Equipamiento productivo.

La energía no es el objetivo final.

El objetivo es la producción.

Por eso, una estrategia energética debería comenzar identificando qué procesos existen, cuáles concentran demanda, cuáles admiten flexibilidad y cuáles necesitan continuidad.

Esta mirada permite evitar un error frecuente: diseñar el establecimiento alrededor de la tecnología.

Debería ocurrir exactamente lo contrario.

La tecnología energética debe diseñarse alrededor del establecimiento.

Del equipamiento aislado al sistema integrado

Existe una diferencia importante entre tener diferentes tecnologías y disponer de un sistema integrado.

Podemos imaginar un establecimiento con paneles solares, baterías, un grupo electrógeno, red eléctrica y diferentes equipos de monitoreo que funcionan de manera relativamente independiente.

Cada componente resuelve su propia función.

El siguiente nivel consiste en analizarlos conjuntamente.

¿Qué fuente debería abastecer qué demanda?

¿Cuándo conviene consumir directamente la generación disponible?

¿Qué cargas requieren respaldo?

¿Qué información necesitamos visualizar?

¿Qué ocurre ante una interrupción?

¿Cómo cambia la demanda durante el año?

¿Está previsto un crecimiento futuro de la producción?

Estas preguntas pertenecen menos al mundo de los productos y más al de la ingeniería energética.

La ingeniería es la que convierte tecnologías en una solución

Paneles, inversores, baterías, tableros, sistemas de control y equipos de monitoreo son componentes.

La ingeniería determina cómo deben funcionar juntos.

Por eso, Cladan Energy estructura sus proyectos como un proceso que comienza con relevamiento y diagnóstico, continúa con prefactibilidad técnica y económica y posteriormente avanza hacia ingeniería, suministro, construcción, puesta en marcha y monitoreo.

La compañía también contempla operación y mantenimiento preventivo y correctivo dentro de su propuesta.

Este enfoque resulta particularmente importante cuando se integran distintas tecnologías.

Cuanto más complejo es el sistema, mayor importancia adquiere comprender cómo interactúan sus componentes durante la operación real.

El establecimiento como un pequeño ecosistema energético

La transformación puede visualizarse de una manera sencilla.

En el modelo tradicional:

RED → CONSUMO

En un establecimiento con una estrategia energética más desarrollada, el flujo puede ser multidireccional:

RED ↔ GESTIÓN

SOLAR → GESTIÓN

STORAGE ↔ GESTIÓN

BIOENERGÍA → GESTIÓN

y desde allí:

GESTIÓN → PRODUCCIÓN

Esto convierte al establecimiento en una especie de ecosistema energético propio.

No significa necesariamente independencia.

Significa mayor capacidad para decidir cómo se genera, utiliza, almacena y controla la energía disponible.

El valor de conocer antes de invertir

Una estrategia energética requiere inversiones y, por eso, el diagnóstico previo tiene un valor fundamental.

Antes de seleccionar tecnología conviene responder preguntas básicas:

¿Cuánto consume el establecimiento durante el año?

¿Cómo varía ese consumo?

¿Qué procesos explican la demanda?

¿Qué potencia necesita?

¿Qué cargas son críticas?

¿Qué infraestructura existe?

¿Qué superficies están disponibles?

¿Qué calidad tiene el suministro actual?

¿Qué crecimiento productivo está previsto?

Las últimas 12 facturas eléctricas permiten construir una primera aproximación.

Después, el relevamiento técnico incorpora la información necesaria para avanzar.

Este orden permite que la inversión responda a una necesidad concreta y no simplemente a la disponibilidad de una determinada tecnología.

De reducir costos a construir una estrategia

El ahorro económico es naturalmente uno de los principales motivos para analizar proyectos de eficiencia y generación energética.

Pero una estrategia energética puede perseguir además otros objetivos.

Autonomía.

Previsibilidad.

Continuidad operativa.

Capacidad de expansión.

Disponibilidad de energía en puntos remotos.

Mayor información sobre la operación.

El peso relativo de cada objetivo será diferente en cada establecimiento.

Y justamente por eso no existe una configuración universal.

Un sistema energéticamente inteligente no es aquel que tiene más tecnología.

Es aquel donde la tecnología elegida responde a los objetivos reales de la producción.

Un nuevo rol para Cladan Energy

Esta evolución también define el posicionamiento que buscamos para Cladan Energy.

El objetivo no es limitarnos al papel de instalador fotovoltaico.

La propuesta es trabajar como integrador energético, combinando diagnóstico, ingeniería, generación, almacenamiento, bioenergía, ejecución, monitoreo y mantenimiento según las características de cada proyecto.

La presentación corporativa de Cladan Energy describe un portfolio que comprende solar, almacenamiento, bioenergía, infraestructura eléctrica y automatización, junto con capacidades EPC y O&M.

El desafío consiste en convertir esas capacidades en una solución coherente alrededor de cada operación.

Cladan Energy en Expo Ganadera del Centro

Esta será también la idea que queremos llevar a nuestra participación en Expo Ganadera del Centro.

No queremos comenzar preguntando al productor:

“¿Cuántos paneles querés instalar?”

Queremos comenzar con otra pregunta:

¿Cómo funciona hoy la energía dentro de tu establecimiento?

A partir de las últimas 12 facturas eléctricas podemos realizar un primer análisis del perfil de consumo y avanzar hacia un estudio de prefactibilidad.

Después podremos evaluar qué alternativas tiene sentido estudiar: generación solar, storage, sistemas aislados, gestión energética y, cuando las características del proyecto lo permitan, bioenergía.

Porque la transformación energética del agro no consiste en acumular tecnologías.

Consiste en conseguir que trabajen para la producción.

Generar.

Almacenar.

Transformar.

Gestionar.

Cuatro capacidades que, correctamente integradas, pueden convertirse en un único sistema energético.

Cladan Energy — Energía para producir.